Anfibios y reptiles ibéricos: un tesoro biogeográfico lleno de endemismos.

Por. Octavio Jiménez Robles.

La fauna y flora de cada zona del planeta es especial y singular, de manera que según la composición de especies se distinguen grandes zonas conocidas como reinos
biogeográficos. Europa se encuentra en el reino Paleártico, junto con el norte de África y la zona no tropical de Asia. Norteamérica se correspondería con el Neártico, que al ser bastante similar al Paleártico en muchos casos se agrupan dentro de lo que se conoce como Holártico. Dentro de Europa, las zonas meridionales como la Península Ibérica son las más diversas. De hecho la región mediterránea es conocida como una de las zonas más importantes para la diversidad biológica a nivel mundial (Myers 2000). El hecho de que el sur de Europa esté conformado por las penínsulas Ibérica, Itálica y Balcánica, hace que cada una de ellas tenga sus propios elementos que hacen que su diversidad sea única (Cox et al. 2006). ¿Pero por qué es tan importante? ¿De verdad somos tan afortunados con tener esta diversidad en la Península Ibérica?. Podríamos poner miles de ejemplos con plantas y animales de la Península Ibérica. Veamos esta importancia biogeográfica con los anfibios y reptiles. En general a lo largo de su vida tienen menor movilidad que otros organismos como plantas, mamíferos y aves (que son capaces de moverse grandes distancias activa o pasivamente). Como consecuencia, los anfibios y reptiles suelen tener distribuciones relativamente pequeñas. Todavía se siguen resolviendo enigmas sobre la diversidad y distribución de ciertos grupos de anfibios y reptiles de la Península, como es el caso de las lagartijas del grupo de Podarcis hispanicus (Geniez et al. 2014), pero poco a poco se van esclareciendo las piezas del rompecabezas de la diversidad de anfibios y reptiles de la Península.

Las razones por las que cada especie vive en una u otra zona varían mucho en función de qué condiciones ambientales y qué otras especies se encuentren localmente tanto en la actualidad como en el pasado. La herpetofauna ibérica se compone en gran medida de especies que sólo viven en la Península, es decir, son endemismos ibéricos. Entre ellos hay endemismos que tienen una distribución relativamente amplia por la Península, como es el caso del sapo partero ibérico (Alytes cisternasii), el sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galanoi), la lagartija verdosa (Podarcis virescens), la culebrilla ciega (Blanus cinereus) o del eslizón ibérico (Chalcides bedriagai). En muchos casos, los endemismos herpetológicos ibéricos están restringidos a zonas concretas, y a grandes rasgos se pueden agrupar en:
• endemismos béticos como la lagartija de Valverde (Algyroides marchi) o el sapo partero bético (Alytes dickhillenii).
• endemismos de la iberia mediterránea y más seca, como la lagartija de Edwards (Psammodromus edwardsianus), el sapillo moteado mediterráneo (Pelodytes hespericus) y el lagarto bético (Timon nevadensis).
• endemismos de la Iberia más continental como lalagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus).
• endemismos de la Iberia con más influencia Atlántica tanto de zonas de clima mediterráneo en el suroccidente ibérico como es el caso del tritón ibérico (Lissotriton
boscai
), sapillo moteado atlántico (Pelodytes atlanticus; endémico del sur de Portugal), la culebrilla ciega de María (Blanus mariae), el tritón pigmeo (Triturus pygmaeus), la
lagartija de Carbonell (Podarcis carbonelli) y lagartija cenicienta occidental (Psammodromus occidentalis); como de zonas de clima eminentemente eurosiberiano en el noroccidente como en los casos de la salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica), la lagartija de Bocage (Podarcis bocagei) y la víbora cantábrica (Vipera seoanei). Algunos de ellos penetran más hacia el este y el sur a través de la Cordillera Cantábrica y el Sistema Central, como es el caso de la lagartija serrana (Iberolacerta monticola), el lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi), la rana patilarga (Rana iberica), la lagartija noroccidental ibérica (Podarcis guadarramae), y en algunos casos, encontramos especies exclusivas de algunas sierras con influencia atlántica como las lagartijas del género Iberolacerta: leonesa (I. galani, en los Montes de León), batueca (I. martinezricai, en la Sierra de Francia), y carpetana (I. cyreni, en las Sierras de Guadarrama, Gredos y otras pequeñas sierras de Ávila).
• endemismos del noreste ibérico, el tritón del Montseny (Calotriton arnoldi).
• endemismos pirenaicos, sólo compartidos entre España Francia y/o Andorra, como son la rana pirenaica (Rana pyrenaica), el tritón pirenaico (Calotriton asper), las lagartijas pirenaica, aranesa y pallaresa (Iberolacerta bonnalli, I. aranica e I. aurelioi).

Algunos endemismos ibéricos (de izquierda a derecha y de arriba a abajo): sapo partero bético (Alytes dickhilleni), sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi), rana patilarga (Rana iberica), salamandra rabilarga (Chioglossa lusitanica), culebrilla ciega (Blanus cinereus), lagartija carpetana (Iberolacerta cyreni), lagartija de Valverde (Algyroides marchi), eslizón ibérico (Chalcides bedriagai), víbora cantábrica
(Vipera seoanei). Fotografías Octavio Jiménez Robles.

Algunos de estos herpetos endémicos de la Península, tienen “especies hermanas” en lugares cercanos como el sapo partero bético (A. dickhilleni) tiene en el Rif al sapo partero moruno (A. maurus) o en Mallorca al ferreret (A.muletensis), debido a que antes de la formación de la Península Ibérica, sus antecesores se encontraban en una isla elevada conocida como el Arco Bético-Rifeño. Otros son los únicos representantes de su linaje evolutivo en Europa occidental, como es el caso de la lagartija de Valverde (A. marchi), cuyas especies más relacionadas (género Algyroides) se encuentran en los Balcanes, posiblemente por la extinción de otras Algyroides en otras zonas del sur de Europa. Otras endemismos ibéricos son los únicos supervivientes de un linaje evolutivo a nivel mundial como es el caso de la salamandra rabilarga (C. lusitanica), único representante del género Chioglossa.

Además tenemos endemismos de Europa suroccidental que mayormente están en la península ibérica y zonas aledañas del sur de Europa, como la ranita de San Antonio (Hyla molleri), la rana común (Pelophylax perezi), el sapo de espuelas (Pelobates cultripes), el tritón jaspeado (Triturus marmoratus), el lagarto ocelado (Timon lepidus), la lagartija parda (Podarcis liolepis), el eslizón tridáctilo (Chalcides striatus) y la culebra de escalera (Zamenis scalaris), La tortuga mediterránea (Testudo hermanni), con poblaciones solamente en el noreste ibérico, se extiende por el sur de Europa hasta Turquía.

Además tenemos bastantes endemismos iberoafricanos compartidos con el norte de África, que se encuentran generalmente en las zonas más cálidas de la Península, como es el caso de la lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus), la lagartija andaluza (Podarcis vaucheri), el gallipato (Pleurodeles waltl), la culebra de herradura (Hemorhois hippocrepis), la culebra de cogulla (Macroprotodon brevis), la culebra de collar mediterránea (Natrix astreptophora) que en algunos casos llegan hasta otras zonas del sur de Europa (endemismos del mediterráneo occidental) como el sapo común (Bufo spinosus), la ranita meridional (Hyla meridionalis), el galápago leproso (Mauremys leprosa), la lagartija colilarga (Psammodromus algirus), la salamanquesa común (Tarentola mauritanica), la culebra lisa meridional (Coronella girondica), la culebra viperina (Natrix maura), la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), y la víbora hocicuda (Vipera latastei). También con poblaciones abundantes en el norte de África y una amplia distribución por Eurasia, tenemos al galápago europeo (Emys orbicularis) La tortuga mora (Testudo graeca), mayormente distribuida por el norte de África desde el Magreb hasta Irán, pasando por Turquía hasta Grecia, tiene poblaciones en el sureste ibérico y Doñana, que se han reconocido como autóctonas tras alguna controversia sobre su posible condición de introducción antigua. Igualmente la salamanquesa rosada tiene poblaciones principalmente cerca del litoral mediterráneo, incluyendo la Península Ibérica así como la parte meridional de su costa atlántica.

Algunas especies endémicas del mediterráneo occidental (compartidas con el sur de Europa y/o norte de África): sapo común (Bufo spinosus), ranita de san Antón (Hyla molleri), lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus), lagarto ocelado (Timon lepidus), culebra de escalera (Zamenis scalaris), culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Fotografías Octavio Jiménez Robles.

Por otro lado por su posición al sur del continente Europeo, durante las últimas glaciaciones la Península ibérica ha sido un refugio para especies de distribución más norteña, que al retirarse los glaciares y subir las temperaturas tuvieron que refugiarse en zonas altas quedando aisladas del resto de poblaciones de su especie en el resto de Europa. Tal es el caso de la culebra lisa europea (Coronella austriaca), que llega a encontrarse aislada en las zonas más altas de las béticas y otras grandes sistemas montañosos de la península, o la lagartija roquera (Podarcis muralis) que llega a la Sierras de Guadarrama y Ayllón en el Sistema Central y Peñagolosa en el Sistema Ibérico. Otras especies típicamente europeas tienen poblaciones también en el norte de la península principalmente en la zona Eurosiberiana, como son el caso de la rana bermeja (Rana temporaria), rana ágil (Rana dalmatina), tritón palmeado (Lissotriton helveticus), tritón alpino (Ichthyosaura alpestris), el lagarto verde occidental (Lacerta bilineata), el lagarto ágil (Lacerta agilis), la lagartija de turbera (Zootoca vivipara), el lución (Anguis fragilis), la víbora aspid (Vipera aspis), la culebra verdiamarilla (Hierophis viridiflavus), la culebra de Esculapio (Zamenis longissimus), y, a falta de confirmar, podría ser el caso también de la culebra de collar europea (Natrix natrix) en algún punto del Pirineo. También tenemos el caso de la salamandra común (Salamandra salamandra), en el que tratándose de una especie de amplia distribución por Europa, en la Península ibérica tiene varias subespecies endémicas tanto en la zona eurosiberiana, como en las zonas con más influencia Atlántica de la zona mediterránea (Algarve, oeste de las Béticas, Sierra Morena y Sistema Central). Otra especie de amplia distribución europea sería el sapo corredor (Epidalea calamita), presente en casi toda la Península, excepto algunas zonas de la Cordillera Cantábrica.

Algunas especies de amplia distribución europea con poblaciones aisladas en la Península: Lución (Anguis fragilis), Lagarto ágil (Lacerta agilis), Culebra lisa europea (Coronella austriaca).

Por si fuera poco, además tenemos especies que fueron introducidas antiguamente como el camaleón (Chamaeleo chamaeleon). Más recientemente, con el incremento del transporte a nivel mundial y el tráfico de especies, se han introducido otras especies procedentes de lugares más lejanos, en algunos casos estableciendo múltiples poblaciones en expansión como es el galápago de Florida (Trachemys scripta). En algunos casos también se han dado introducciones de especies de origen mediterráneo o incluso ibérico en zonas fueras de su rango nativo de distribución (Santos et al. 2015).

Con todas las modificaciones que el ser humano está haciendo en el medio ambiente, muchas poblaciones de nuestra herpetofauna se han perdido, llevando a algunas especies a estar amenazadas de extinción. La principal causa de pérdida de diversidad biológica a nivel mundial es la destrucción de hábitat, y los anfibios y reptiles ibéricos no son una excepción. Especialmente los herpetos endémicos con distribución pequeña, suelen estar ligados a hábitats concretos y relictos con una extensión limitada. Por ejemplo, la lagartija de Valverde vive principalmente en el fondo de las gargantas de las sierras penibéticas o la salamandra rabilarga vive cerca de ríos en zonas de fuerte influencia atlántica en el noroeste ibérico. Igualmente pasa con las poblaciones cercanas al borde de distribución, como es el caso del lagarto verdinegro, cuyas poblaciones más sureñas están eminentemente ligadas a hábitats riparios. Si estos hábitats tan concretos no se preservan, perderíamos poblaciones de estos endemismos. Con la sobrexplotación de acuíferos en la agricultura intensiva, los niveles freáticos de muchos lugares suelen estar por debajo de lo que antiguamente estaban, comprometiendo la continuidad de las comunidades de anfibios que se reproducían en muchas charcas de la Península. Además, especies introducidas como el cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii), el galápago de Florida (Trachemys scripta), y muchos peces alóctonos como la carpa (Cyprinus carpio) suponen una amenaza directa como depredadores y competidores de nuestra fauna autóctona, alterando el equilibrio y estructura de los ecosistemas. Entre los organismos que han llegado recientemente destaca el quitridio (Batrachochytrium dendrobatidis), un hongo que está literalmente arrasando con muchas especies de anfibios a nivel mundial. En la Península ibérica se detectó originalmente en la Sierra de Guadarrama y en la actualidad ya hay registros de su expansión por gran parte de la Península, afectando a especies como los sapos parteros (Bosch et al 2001; Bosch et al 2013). Además, el uso frecuente de productos químicos en agricultura, ganadería y manejo forestal, junto con otras fuentes de contaminación química, ha hecho que se intoxiquen muchos animales de nuestros campos a diferentes niveles de la cadena alimentaria, a la vez que se han contaminado muchos cuerpos de agua, perjudicando seriamente la continuidad de las poblaciones de anfibios y reptiles. Por otro lado está el cambio climático, que puede tener efectos más graves en el caso de organismos cuya temperatura corporal depende de las condiciones climáticas, como es el caso de los anfibios y reptiles. Ante la falta de datos de distribución del pasado, sus efectos son difíciles de evaluar, aunque en otras zonas del mundo se ha observado que esto está causando declives poblacionales que pueden llevar a la extinción de poblaciones y especies (Sinervo et al. 2010).

La singularidad de la herpetofauna ibérica nos hace más responsables de asegurar su persistencia. Varias especies están protegidas en el papel, pero a nivel práctico no es tan fácil ejecutar medidas efectivas de conservación. El quitridio que está diezmando a las poblaciones naturales de los sapos parteros y otros anfibios, todavía no tiene cura efectiva en las poblaciones salvajes. El cangrejo rojo y el galápago de Florida no hacen más que expandirse e invadir más zonas, al igual que muchos peces son deliberadamente introducidos en charcas y albercas. El interés en construir infraestructuras y urbanizaciones, o el cambio hacia agricultura intensiva en muchos casos prevalece ante la posibilidad de mantener los hábitats naturales lo más intactos posible. En el caso de los anfibios, la pérdida de hábitats de reproducción puede verse compensada por el mantenimiento y creación de nuevos sitios de cría, como charcas, pilones, albercas, acequias tradicionales… en otros casos, se requieren cambios más fuertes a la hora de legislar el uso del suelo. En definitiva, tenemos una gran responsabilidad para afrontar estos problemas si no queremos perder el tesoro de nuestra biodiversidad.

Referencias.

Bosch J, Martínez-Solano I, García-París M (2001) Evidence of a chytrid fungus infection involved in the decline of the common midwife toad (Alytes obstetricans) in protected areas in central Spain. Biological Conservation 97:331–337.

Bosch J, García-Alonso, D, Fernández-Beaskoetxea, S, Fisher MC, Garner TWJ (2013) Evidence for the introduction of lethal chytridiomycosis affecting wild betic midwife toads (Alytes dickhilleni). EcoHealth, 10(1), 82-89.

Cox N, Chanson J, Stuart S (2006) The status and distribution of reptiles and
amphibians of the Mediterranean Basin. IUCN, Gland, Suiza y Cambridge, Reino Unido

Geniez P, Sa-Sousa P, Guillaume CP, Cluchier A, Crochet P-A (2014) Systematics of the Podarcis hispanicus complex (Sauria, Lacertidae) III: valid nomina of the western and central Iberian forms. Zootaxa, 3794, 1–51.

Myers N, Mittermeier R, Mittermeier CG, da Fonseca G, Kent J. (2000) Biodiversity hotspots for conservation priorities. Nature, 403, 853–858.

Santos X, Ayllón E, Arribas O, Bertolero A, Bosch J, Cabido C, Carranza S, y otros (2015) Síntesis de las introducciones de anfibios y reptiles en España. Boletín de la Asociación Herpetológica Española, 26(2), 98–108.

Octavio Jiménez Robles.

Doctor en Biologia por la Universidad de Granada. Trabaja actualmente en la Escuela de Investigación de Biología (Research School of Biology) de la Universidad Nacional de Australia. Octavio investiga sobre biogeografía, ecofisiología y biología evolutiva. Durante su doctorado, en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) estudió ecofisiología térmica y distribución de lagartijas andinas e ibéricas, y actualmente está investigando sobre biogeografía histórica de gecos australianos.

Hablemos de hormigas…

Pequeños seres, insectos, himenópteros… que pasan desapercibidos para la mayoría de los mortales. Y sin embargo, tan importantes para los ecosistemas. Algunas especies del género Formica capturan multitud de insectos en los bosques, regulando y limitando la expansión de otros artrópodos que podrían ser una plaga para ciertos vegetales. Otras especies realizan un verdadero trabajo de aireación del suelo, cavando galerías para sostener el hormiguero y que se llegan a extender cientos de metros, colaborando muy eficazmente con lombrices y otros invertebrados para que el suelo aumente su fertilidad. Incluso, en otras latitudes, se convierten en gustoso platillo de restaurantes, como plato principal o como aliño de ensaladas, hormigas culonas en América u hormigas limón en Asia. https://www.veintemundos.com/magazines/43-de

Tras este aperitivo, entremos en materia, hablemos de las hormigas que tenemos más próximas, las ibéricas.

En nuestro territorio podemos encontrar unas 300 especies de formícidos. Sin duda somos la zona europea con mayor diversidad de especies, como podemos comprobar en la web Antmaps, www.antmaps.org  Contamos además, con un buen número de mirmecólogos, de estudiosos, que recorren la geografía peninsular para poder recolectar muestras y poder establecer el verdadero número de especies. Esta realidad se ve de manera palpable en las últimas publicaciones sobre nuevas especies que siguen apareciendo y describiéndose, como Aphaenogaster ulibeli Gomez & Espadaler, 2018, o aquellas que ya descritas irrumpen en nuestro territorio como Myrmoxenus stumperi (Kutter, 1950) o la exótica Wasmania auropunctata (Roger, 1863) https://www.researchgate.net/publication/328173000_The_first_outdoor-nesting_population_of_Wasmannia_auropunctata_in_Continental_Europe_Hymenoptera_Formicidae/download

Y entrando en faena, vamos a acercarnos un poco más a aspectos destacables de nuestras especies. Empezamos por el tamaño. Podemos encontrar especies con longitudes realmente impactantes de más de un centímetro y especies impactantes con apenas dos o tres milímetros. Insisto, impactantes… salió mi vena de mirmecólogo y es que realmente todas las especies tienen algún interés. Las primitivas Hypoponera o Ponera, con obreras capaces de volverse fértiles cuando muere la reina, algo impensable en otros géneros. Comienzan una lucha encarnizada y aquella que posee más fuerza, más energía ( y a veces la que mata más oponentes) será fecundada por un macho, ojo con él porque vive en la colonia haciéndose pasar por una obrera (machos ergatoides, sin alas, … increíble) y se convertirá en la nueva Queen del hormiguero.

Aphaenogaster senilis. Fotografía de José Alberto Fernández.

Y qué decir de las especies que, en pleno siglo XXI, siguen utilizando esclavos. Cierto que ellas no firmaron ningún convenio internacional en contra del esclavismo. Colonias que por sus rasgos anatómicos, como mandíbulas en forma de sable con la única función de matar y secuestrar larvas y pupas de otras especies, pero incapaces de sobrevivir por sí mismas y necesitadas de ayuda en sus funciones más básicas como comer, necesitan de otras hormigas, esclavas, que les sirven pensando que son de su propia sangre, pues emergieron de su funda pupal en casa ajena y creyeron que era la suya. Ejemplo: Polyergus rufescens Latreille, 1798.

Solenopsis, subgénero ibérico Diplorhoptrum, bien llamadas hormigas ladronas, género que estoy estudiando en este momento y que promete grandes satisfacciones… y resulta que por su diminuto tamaño, casi imperceptibles por el ojo humano, recorren pequeñas galerías que les conducen a hormigueros cercanos de otras especies. Allí, al no ser detectadas por las moradoras de la colonia, capturan huevos y pequeñas larvas para ser devoradas y aumentar su propia prole con tan rica proteína. Y para colmo, es un género que sólo se puede ver con cierta facilidad en su época de reproducción, pues es cuando alados hembras y machos rodeados de multitud de obreras, emergen por el agujero del hormiguero. El resto de su vida, completamente subterráneas…y muy difíciles de observar.

Y como decía más arriba, también podemos encontrar especies exóticas, y algunas invasoras. Parte negra de la mirmecología descubrir que una especie alóctona ocupa nichos y hábitats ibéricos, llegando a desplazar a nuestras especies autóctonas. Linepithema humile (Mayr, 1868), Wasmania auropunctata (Roger, 1863), Tapinoma melanocephalum  (Fabricius, 1793) y un largo etcétera. De ahí que mostremos los aficionados serios y los expertos en mirmecología nuestro más rotundo NO a la introducción de especies exóticas. Por desgracia, muchos compran estas especies y las traen… y existe un peligro real y serio. Alzamos la voz: no a la compra-venta de hormigas, no a las especies exóticas en la península y los archipiélagos. Tema grave, fuerte, polémico.

Cataglyphis hispanica. Fotografía de José Alberto Fernández.

Volviendo al tema de los grupos de expertos, con base académica y formación demostrada, también han surgido en los dos últimos años, numerosos grupos de aficionados a las hormigas que se unen a los que ya existían (Ants Friends España, MirmecoAficionados, lamarabunta,…) www.lamarabunta.org . Desde un punto de vista social, se podría decir que igual que existen tribus urbanas, grupos religiosos o clubs, también existe el grupo mirmecológico. En un principio surge de la curiosidad, de las ganas por entender o aprender algo más de estos curiosos insectos. De ahí deriva en la intención de criar hormigas en cautividad, afición por otra parte muy extendida en otros países, pero que en España apenas contaba con unos cientos de aficionados. Pues bien, la moda de las hormigas ha brotado como esquejes de nuevas plantas, y ahora son miles los que se interesan por este himenóptero.

Pasará el tiempo, algunos abandonarán este hobby… otros lo continuarán… y algunos darán el paso de la mirmecología amateur a la ciencia, tal cual. Investigación, estudios, incluso publicaciones. Saco una práctica conclusión: esta moda tiene cara y cruz.

La cruz, lo malo primero. Muchos andarán ansiosos por campos y calles, parques y jardines, buscando con interés una reina hormiga para poder criar en casa. Sin información, sin formación, sólo por moda, por curiosidad, como tantas otras cosas. Resultado: frustración, destrozo de hábitats, captura indiscriminada de reinas…

La cara, lo bueno viene ahora. Muchos caminarán por campos y bosques, descubrirán nuevas especies, lograrán nuevas citas, entenderán el comportamiento de las hormigas, las llegarán a amar… serán mirmecólogos. Porque se informaron, se interesaron sanamente y supieron ver en el pequeño insecto la oportunidad de crecer como personas con interés naturalista.

Y por supuesto, donde hay modas, hay negocio. Hasta hace muy poco sólo había una tienda online dedicada al mundo de las hormigas… ahora hay muchas más. Se convierte al animal en parte de un negocio. La primera tienda sigue con su filosofía inicial: las hormigas se regalan, no son un producto. El resto de tiendas… en fin, hay de todo, pero muchas carecen de la ética necesaria para tratar con las hormigas. Esta moda ha significado un verdadero impulso económico para el sector de las mascotas, hay que reconocerlo. Pero seguramente no llegaremos al nivel comercial de otros países como Alemania, Francia o EEUU, dónde tener una granja de hormigas en casa, lleva siendo una moda muchos años.

Este interés por las hormigas, en general, viene de lejos. Grandes personajes como Ramón y Cajal, al que centramos casi de inmediato en la medicina, realizaron grandes estudios con los formícidos. En concreto, nuestro ilustre doctor, analizó y estudió algunos rasgos anatómicos y de comportamiento de alguna de nuestras especies ibéricas. José Celestino Mutis dedicó parte de sus estudios entomológicos a las hormigas, y fue homenajeado en este sentido dándole su nombre a una especie, Pheidole mutisi, Fernández & Wilson, 2008. Grandes entomólogos españoles dejaron su huella en los estudios sobre hormigas, como es el caso de Andrés de Haro. Y como no, otros ejemplos brillantes de personas que dedicaron tiempo y esfuerzo a la mirmecología, como Gonzalo Ceballos Fernández de Córdoba, fundador de la revista Graellsia, autor del Catálogo de Himenópteros de España.

Y ahora viene el plato fuerte. ¿Sabías que las hormigas también son útiles para la educación de nuestros niños? Toma ya, esto sí es un buen tema de conversación. Resulta que el mundo de la mirmecología tiene muchísimas aplicaciones en la educación. Por ejemplo, el hecho de recoger una reina, cuidarla y hacer que ponga huevos, salgan las obreras y se forme, poco a poco, una colonia, es un recurso didáctico de enorme valor. Así lo ha demostrado Raúl Martínez, un profesor de instituto que ha revolucionado la didáctica de la biología escolar con sus aportes, http://www.raulprofe.com . Se le ha reconocido de manera pública con la obtención del premio “Francisco Giner de los Ríos”, ya que ha mostrado cómo los alumnos pueden aprender de las hormigas su organización social, y a la vez el valor de la responsabilidad al tener que atender su propio hormiguero doméstico.

Camponotus aethiops. Fotografía de José Alberto Fernández.

Venga, ahora hablaré de qué son para mí las hormigas y qué ha significado en mi propia vida su influencia.

Para empezar, como buen naturalista, cualquier aspecto animal me es grato de estudiar y observar. Es realmente fascinante el comportamiento de estos insectos, hasta tal punto, que han captado mi atención de manera significativa y mis investigaciones en el mundo animal se han inclinado hacia ellas de manera absoluta. Es cierto que no dejo de asombrarme con el resto de fauna ibérica, pero las hormigas me han robado el corazón…de naturalista.

Por otro lado me han permitido desarrollar una actividad investigadora y divulgativa que hace años no habría imaginado y que me reafirma en la idea de que aquello que soñamos es posible…yo soñé con ser biólogo, no pude estudiar la carrera, pero ahora soy naturalista y me acerco a esos anhelos que tenía. Además, me hace ser consciente del potencial que tenemos todos de alcanzar metas en el ámbito de la ciencia cuando empezamos siendo unos legos y el trabajo y el esfuerzo nos permiten llegar a realizar incluso publicaciones serias o trabajos divulgativos que te son reconocidos y agradecidos.

Y por último, lo que me ha dado el mundo de la mirmecología, y que sin duda es lo más valioso, ya que se refleja en estos grupos mirmecológicos que antes he mencionado, es la oportunidad de conocer a mucha gente, hacer verdaderos amigos en el mundo de la biología, del naturalismo, de la ciencia ciudadana y entre los aficionados a los formícidos. Porque lo importante no es si crías hormigas, las estudias, las buscas… lo importante es cada persona que te encuentras en el camino. Incluso mi propia familia que comparte y disfruta con mi afición a la naturaleza y no perdemos la oportunidad de salir al campo a disfrutar de los seres vivos que nos rodean. Me parafraseo a mí mismo, y repito las palabras que dije hace unos años: “Lo más importante de un grupo sobre hormigas, no son las hormigas, somos las personas”.

Así pues, el mundo de la mirmecología es muy amplio, muy variado y como habéis comprobado, extremadamente diverso.

Crematogaster auberti. Fotografía de José Alberto Fernández.

José Alberto Fernández

Maestro y naturalista, además de padre de familia. Enamorado de la naturaleza y la fauna ibérica por culpa de Félix Rodríguez de la Fuente y de unos padres algo permisivos que le dejaban tener todo tipo de animales en casa, cosa que sigue ocurriendo con su mujer e hijos.

Miembro de asociaciones entomológicas, colaborador en grupos y webs sobre hormigas y divulgador. Se atreve a publicar una revista online, LaMarabunta digital, lanzar actividades en la red como cursos de mirmecología y no suele hacer ascos a cualquier proposición de estudio de la biodiversidad.

Sobre todo, amante de las hormigas y presente en todos los grupos mirmecológicos españoles. Objetivo actual: volver a ver la naturaleza con asombro, con ojos de niño que descubre todo el mundo que le rodea.

Contenidos adicionales

Una nueva Carta Puebla para repoblar el medio rural.

Por Luis del Romero Renau.

A las puertas de la segunda década del siglo XXI, uno de los problemas sociales más acuciantes del Estado español es la situación de crisis profunda de gran parte de
su medio rural. Pese a que este problema viene de largo -en algunos territorios dura ya más de un siglo y medio-,es en estos años cuando por fin comienza a tomarse conciencia de la magnitud del mismo. Esto se debe, simplificando mucho, a que las dinámicas de declive demográfico (envejecimiento, falta de actividad, emigración de población joven y mujeres y la consecuente espiral de cierre de servicios), ha repuntado en muchos lugares como consecuencia de la Gran Recesión que vivió España desde 2007 a 2014 y que aun hoy en día colea. Además, por primera vez en la historia, este tipo de dinámicas ya no solamente afecta a pequeñas poblaciones relativamente aisladas,o a territorios con economías poco competitivas, sino a cabeceras comarcales, poblaciones e incluso ciudades medias del interior. El relato de la necesaria modernización de la agricultura, la diversificación económica a través del turismo, y la mejora de infraestructuras y servicios para conseguir el ansiado desarrollo local ya no se sostiene en muchas poblaciones. Numerosas comarcas de comunidades
autónomas con buenas infraestructuras, economía diversificada incluyendo un sector agrícola y ganadero competitivo, o incluso un potente sector turístico e industrial, también pierden población.

El caso del País Valencià es muy esclarecedor en este sentido. Con casi cinco millones de habitantes, es la cuarta autonomía más poblada del Estado español, su capital autonómica conforma la tercera área metropolitana del país con casi un millón y medio de habitantes, y un territorio dinámico en sectores clave como el turismo, varias ramas industriales y la agricultura de cítricos. No obstante, también es reflejo de los enormes desequilibrios territoriales que caracterizan a la Península Ibérica. El 80% de su población reside en apenas el 20% del territorio, básicamente el litoral mediterráneo y las tres capitales de provincia. A poco más de media hora en coche de la ciudad de Valencia, existen espacios rurales como el caso del municipio de Dos Aguas, con densidades demográficas que apenas sobrepasan los tres habitantes por kilómetro cuadrado. El municipio vecino a Dos Aguas, Millares, de apenas 350 habitantes, ha perdido la mitad de su población en apenas dos décadas (CHECA, 2018). La despoblación se sitúa a las puertas del Área Metropolitana de Valencia, y a escasos 30 kilómetros del litoral.

Vista de Dos Aguas, población cercana al área metropolitana de Valencia, pero demográficamente regresiva. Fotografía. Luis del Romero.

Tradicionalmente se han identificado tres territorios dentro del País Valencià con problemas de declive rural, entendido éste como un territorio en el que concurren
dinámicas de envejecimiento demográfico, éxodo rural, escasa actividad económica, social y cultural y creciente aislamiento: básicamente las comarcas de interior de la provincia de Castellón, La Serranía y Rincón de Ademuz en la provincia de Valencia y la montaña alicantina. Hoy sin embargo el declive rural es un problema ascendente. Durante años diversos autores alertaron sobre el abandono total del hábitat disperso, la masía y todo el mundo que lo rodea (RONCERO, 2003; ALMERICH Y HERNÁNDEZ-
DOLZ, 2007; CEBRIÁN, 2014). Ya desde los años ochenta aparecen trabajos científicos y sobre todo periodísticos, que abordan el inexorable declive del modelo de masía en el territorio valenciano. No en vano, las primeras comarcas que empezaron a despoblarse ya a principios del siglo XX eran territorios con un importante número de masías, como L’Alcalatèn, Alt Maestrat, Alt Millars o Els Ports. Mientras el mundo de la masía y del hábitat disperso seguía su declive, éste comenzó a afectar a las cabeceras municipales, sobre todo a partir del gran éxodo de los años 60. Municipios enteros, sobre todo de montaña y con una base económica dedicada a la agricultura de secano,
la ganadería ovina y la silvicultura empiezan a vaciarse. Con el paso de los años, el éxodo rural se redujo, pero no así el envejecimiento de la población. Escuelas, comercios, cuarteles de la guardia civil, cines, bares y muchos otros servicios desaparecieron de decenas de municipios de las comarcas de interior. Mientras tanto las cabeceras comarcales y las poblaciones más importantes resistían o incluso aumentaban su censo, en gran parte debido al éxodo desde las poblaciones más pequeñas. Poblaciones como Chelva, Catí, Ademuz o la propia Morella crecen no porque atraigan a nuevos habitantes de otros territorios, sino porque en ellos se instalan habitantes procedentes de pequeños municipios de la misma comarca. En las últimas décadas, culminado el proceso de vaciamiento demográfico de un buen número de municipios que apenas cuentan con unas pocas decenas de habitantes censadas, que en muchos casos ni siquiera residen en ellos, el problema comienza a extenderse a las propias capitales de comarca y a poblaciones de varios miles de habitantes. El caso de Chelva es elocuente, pues en los últimos 15 años ha perdido más de 500 habitantes, un cuarto total del censo (INE, 2018). Aquí es donde más crudamente se observa hoy en día el drama de la despoblación. En los próximos años, si no se revierte esta tendencia, numerosos bares, comercios, escuelas y negocios instalados en estas cabeceras comarcales y poblaciones medianas cerrarán
sus puertas, lo que agudizará a su vez el declive rural.

En definitiva, el declive rural y la despoblación, tanto en Valencia como en el resto del Estado español, ya no solo afecta a áreas de montaña, sino a ciudades medias y áreas industriales y turísticas. En esta tesitura, toda política destinada a combatir la despoblación, debería centrarse en primer lugar en asegurar una calidad de vida mínima para que los habitantes que aun siguen viviendo en territorios en declive no marchen. En segundo lugar, se ha de abordar de manera decidida, ordenada y coordinada una política de repoblación del medio rural para evitar las nefastas consecuencias del abandono del territorio en términos de aumento de incendios forestales, pérdida de patrimonio y de tierras fértiles, solo por citar tres factores. Esta política de repoblación es lo que denominamos una “Nueva Carta Puebla”. Las cartas pueblas no eran sino un conjunto de privilegios que los nuevos señores feudales ponían en marcha para colonizar las áreas de reciente conquista: acceso a tierras, a casas y exenciones fiscales de todo tipo. Si fue mediante estos mecanismos que el medio rural, especialmente el montañoso, se fue paulatinamente repoblando, sería útil proponer unas nuevas cartas pueblas como un conjunto de mecanismos legales y de inversiones especialmente orientadas para aquellos municipios de urgente repoblación. Así, una Nueva Carta Puebla no sería otra cosa que una batería de normativas y acciones con el fin de repoblar el medio rural partiendo de dos principios básicos: discriminación positiva tras siglos de marginación, y un nuevo modelo de financiación de los territorios rurales todo ello con el fin último de convertir estos territorios en espacios de vida dignos y atractivos para nuevos y viejos pobladores. Esta carta Puebla debería abordar la repoblación de áreas rurales de manera coordinada, desde cuatro sectores básicos, en orden de importancia: la vivienda, la educación y cultura, el empleo y los servicios, para lo cual no solamente habría que reivindicar una acción coordinada por parte de las administraciones públicas, cosa que hoy estamos a años-luz de conseguir, sino también una implicación directa y clara del sector privado, en especial de la gran empresa, que además ha sido responsable primerísimo de la despoblación de numerosos territorios a través de políticas agrícolas, forestales y sobre todo hidroeléctricas (DEL ROMERO, 2018).

En primer lugar se debería poner en marcha un ambicioso plan de rehabilitación de vivienda que incentivase mediante ayudas, la rehabilitación de la vivienda rural. En las áreas rurales hay millones de viviendas vacías y sin uso, de manera que el incentivo a propietarios para que acometieran su restauración, siempre y cuando el fin sea su uso y no la venta, puede ser una vía para que muchos ciudadanos que hace décadas que habitan en la ciudad, se planteen la posibilidad de regresar, al menos temporalmente, a sus pueblos de origen. Son imprescindibles reformas legales y una mejor financiación de las haciendas locales para que éstas puedan intervenir en el parque de viviendas, muchas veces completamente degradadas abandonadas de muchos pueblos, bien mediante mecanismos de expropiación en casos extremos, o bien mediante
incentivos a la rehabilitación y venta.

Una segunda esfera básica en la que actuar es la educación. Si durante décadas se ha construido un imaginario colectivo y un sistema educativo que en el mejor de los casos no hacía mención alguna, cuando no despreciaba la riquísima cultura rural existente en el país, el cambio ha de provenir desde la misma educación. La Nueva Carta Puebla incluiría dos medidas básicas en este sentido: el reforzamiento de la figura del maestro rural y el fomento de una política cultural local. La primera medida va encaminada a revalorizar y promocionar la figura del maestro rural como actor clave en el medio rural. Es bien sabido que la mayoría de los maestros que cubren plazas en escuelas rurales están el tiempo mínimo antes de escoger otro destino en la ciudad, y ni siquiera suelen residir en la población en la que ejercen. El complemento de destino que todos los funcionarios reciben como parte de su salario, debería de modularse con un plus para los maestros rurales, es decir, que realmente fuera un complemento según el destino. Hay que pensar por ejemplo, que muchos maestros rurales han de recorrer bastantes
kilómetros con su propio vehículo para impartir docenciaen varias escuelas, lo cual es un agravio comparativo respecto al maestro que tiene la escuela enfrente de casa en
la ciudad y no ha de desplazarse. A esto ha de añadirse la necesaria creación de una política cultural local con dos vertientes básicas: un programa mínimo de actividades
culturales para todo el año, enfocado sobre la población local, más que sobre el turista o visitante, y por otro lado la introducción al menos en la enseñanza primaria, de contenidos sobre cultura, lengua, historia y tradiciones de cada territorio. De esta manera podría comenzar a revalorizarse en las generaciones más jóvenes, la percepción sobre el medio rural en el que viven y que hoy no aparece por ningún lado en los libros de texto.

En tercer lugar, una de las demandas más frecuentes de nuevos y viejos pobladores, es la falta de empleo en zonas rurales. Algunas medidas en este sentido sí han sido frecuentemente reclamadas pero pocas veces puestas en marcha: ventajas fiscales para autónomos en el medio rural, rebajas fiscales en impuestos como el IBI, pero sobre todo convendría adaptar el marco legislativo a la realidad de microempresas del medio rural en todos los aspectos de la actividad, en especial el sector agroganadero que se ve saturado muchas veces de burocracia y costes administrativos. A esto hay que añadir la importante oportunidad que se abriría si las propias administraciones autonómicas y del gobierno central incentivasen, o al menos permitiesen,
que sus trabajadores residieran en un medio rural trabajando algunas jornadas desde casa mediante internet. Incluso algunas administraciones que se dedican a la gestión del medio ambiente, del sector agrícola, silvícola,ganadero o la prevención de incendios, por poner algunos ejemplos, se podría plantear la posibilidad de su
traslado a alguna cabecera comarcal mucho más cercana con su objeto de trabajo. No tiene ningún sentido que en actualidad las capitales autonómicas concentren absolutamente todas las administraciones públicas, cuando al menos aquellas que trabajan sobre el medio rural, serían mucho más eficaces implantándose en este medio rural.

Finalmente, siguiendo un orden de prioridades de intervención, vendría la política de infraestructuras y servicios en el sentido más amplio posible del término. En este campo es donde hay un mayor consenso: la necesidad de mejorar las infraestructuras viarias, pero sobre todo la cobertura digital, o servicios básicos como la sanidad o la
educación. Está más que comprobado que tras el cierre de un colegio se acelera el declive de una población, o que las áreas en sombra, sin ningún tipo de cobertura para
móvil, imposibilitan el desarrollo de multitud de actividades que necesitan por lo menos un mínimo de comunicación digital. Un medio rural vivo y dinámico necesita tener
una red de centros de salud y de colegios de primaria con la mayor accesibilidad posible, siendo conscientes sin embargo de que es imposible mantener escuelas abiertas con dos niños, o centros de salud con un par de pacientes al día. Esta cuestión es sin embargo la menos complicada de abordar, puesto que depende casi completamente de la administración pública y de una serie de inversiones económicas, generalmente poco costosas. Sin embargo, al menos a lo que atañe a la red de telecomunicaciones, sí es vital la participación de grandes empresas privadas como Telefónica, que operan con la lógica única y exclusiva del beneficio económico, pese a tratarse de una antigua empresa pública estatal.

En un primer momento poner en marcha medidas y políticas dentro de estos cuatro ámbitos, poniendo de acuerdo a administraciones locales, autonómicas y del gobierno central, con empresas privadas y asociaciones, cada una de un signo político y con unos intereses distintos, y a veces incluso contrapuestos, parece una tarea imposible. Una posible conclusión de estas breves líneas sería calificar de utopía la posibilidad de una repoblación ordenada del medio rural, más allá de iniciativas locales, voluntaristas, pero de corto recorrido. Sin embargo, más allá del mundo de la gran política, de la lógica estricta del coste-beneficio, y de los problemas reales que tiene el medio rural en cuanto a falta de servicios, empleo o vivienda, existen multitud de iniciativas, todas ellas de pequeña escala y dependientes de un volumen de personas muy reducido, pero que sirven como demostración de que es posible desarrollar proyectos de vida “ a contracorriente”, incluso en las áreas rurales más apartadas y envejecidas. Nos referimos a la red de ecoaldeas que existe en España. Muchas de ellas no dejan de ser iniciativas de una o dos familias que se instalan en el campo huyendo de la ciudad, en busca de una vida sana o de un mayor contacto con la naturaleza. Otras son realmente negocios en forma de casas rurales, centros espirituales o granjas-escuela,pero aun así existen numerosos casos de ecoaldeas, que han conseguido perdurar en el tiempo, instalando numerosas familias y revirtiendo así las dinámicas demográficas regresivas, pese a tener todo en contra: falta de vivienda, de accesos, empleo, servicios, y en más de un caso y curiosamente, una férrea oposición por parte de administraciones
locales y autonómicas. El siguiente mapa muestra la localización de las principales ecoaldeas que a fecha de hoy han conseguido repoblar algunos puntos de la España
despoblada.

Principales proyectos de ecoaldea en España. Fuente: Elaboración Luis del Romero a partir de GEN (2018).

No se trata, como se puede observar, de dos o tres proyectos.Global Ecovillage Network, una organización mundial que reúne a miles de proyectos de ecoaldea en
los cinco continentes, sitúa a España como el segundo país del mundo en número de proyectos de ecoaldea inscritos, solo por detrás de Estados Unidos (GEN, 2018). Ya son miles las personas procedentes de grandes ciudades tanto en España como de muchos países europeos, que han encontrado en ese medio rural en crisis, abandonado y menospreciado, un proyecto de vida alternativo y duradero. No en vano, algunos proyectos de aldea como Lakabe en navarra, Matavenero en León o Artiborain en Huesca llevan décadas de vida y ya han pasado por ellas hasta tres generaciones distintas, pese a los numerosos problemas que conlleva un cambio radical de vida, desde la comodidad de la ciudad, al aislamiento social y geográfico de un remoto pueblo. No se trata aquí de ensalzar el modelo de ecoaldea, ni proponerlo como solución universal a la despoblación. De hecho, dentro del modelo de ecoaldea existen multitud de conflictos y limitaciones (DEL ROMERO, 2018b).

El movimiento de ecoaldeas que existe en España nos sirve simplemente como ejemplo para demostrar que la puesta en marcha de políticas y estrategias de repoblación no solo es posible, sino que es un hecho ya en multitud de municipios en los que si no fuese por estos nuevos habitantes, habrían cerrado muchas más escuelas, bares y comercios, y más de un municipio se habría quedado ya sin habitantes. Si este movimiento de ecoaldeas dialogase más con el conjunto de administraciones que dicen estar preocupadas por el problema de la despoblación, y se llegase a consensuar una estrategia de repoblación en formade Nueva Carta Puebla como se ha detallado en estas breves líneas, seguramente el efecto multiplicador conseguido podría llegar a revertir la situación de emergencia demográfica de municipios e incluso de comarcas enteras. No depende solo de un ecoaldea, un ayuntamiento, o ni siquiera de tal o cual gobierno autonómico, sino de la presión ciudadana que se continúe ejerciendo sobre administraciones públicas y empresas privadas, pero sobre todo de la acción conjunta de todos estos actores que acuerden llevar a cabo una política de repoblación del medio rural, como una más de las sucesivas que ha habido a lo largo de toda la historia de España.

Referencias:

Almerich, J.M. y Hernández-Dolz, A. (2007): Pobles abandonats. Els paisatges de l’oblit, Generalitat Valenciana, Valencia.
Cebrián, E. (2014): “La masia”. Mètode, 2014 – 48.
Checa, A. (2018): “Los pueblos valencianos se vacían”. En: LasProvincias. [on line] Disponible: https://www.lasprovincias.es/comunitat/pueblos-valencianos-vacian-20181030230638-nt.html# ns_campaign=lasprovincias&ns_mchannel=m-responsive&ns_source=noticias-relacionadas&ns_linkname=noticia.&ns_fee=0
[11/12/2018]. Del Romero L. (2018): Despoblación y abandono de la España rural.El imposible vencido. Tirant: Valencia.
Del Romero L. (2018b): Ecovillages in Spain: Searching an emancipatory
social transformation? Cogent Social Sciences, 2018, 4.Global ecovillage network (2018). What is an ecovillage? En línea: https://ecovillage.org/projects/what-is-an-ecovillage/
INE (2018): Padrón continuo de población. En línea: www.ine.es[20/12/2018].
Roncero E. (2003): “Habitar la muntanya”. En: Mètode 36, Hivern 2002/03.

Luis del Romero Renau.
Es Doctor en Geografía por la Universitat Autònoma de Barcelona con una tesis sobre planificación territorial durante el boom económico 1996-2007. Ha trabajado como investigador postdoctoral en la Universidad Laval y en la de Quebec en Montreal en Canadá y profesor visitante en la Universidad de Friburgo (Alemania), Universidad de
Chile y Universidad Católica de Temuco (Chile). Ha coordinado diferentes proyectos de investigación sobre conflictos territoriales, urbanos y ambientales ligados a la planificación urbanística y territorial en España, así como conflictos sobre el agua. Es uno de los fundadores de Recartografías. Combina su trabajo como profesor e
investigador con el proyecto de recuperación sostenible del pueblo de Mas Blanco



Nubes y meteoros Astur.Leoneses.

Por Javier Martínes de Orueta

El Maravilloso mundo de las nubes. Corría el año 2013 cuando me empecé a aficionar por el mundo de la Meteorología. Lo que más fascinaba de esta ciencia era la rama de la observación: el cielo. Podía pasarme horas contemplándolo e ir viendo como
las nubes iban creciendo, avanzando o desapareciendo. Cuando en octubre de ese año me instalo en León para estudiar el Grado de Ciencias Ambientales tomé la decisión
de investigar acerca de este tema…y ya van cinco años. Cinco años en los que he conseguido recopilar más de 100.000 fotografías las cuales están hechas entre las
provincias de Asturias y León. Cuando me preguntan si las nubes de Asturias y las de León son iguales siempre respondo lo mismo: “No lo son”. Dependiendo de en qué lugar de la geografía española nos situamos son más habituales un tipo de nubes que otras. Yo llevo cinco años observando los cielos de León, día tras día, mes tras mes, año tras año. Gracias a esto en marzo de 2018 tuve la suerte de poder presentar un trabajo de investigación titulado “Nubes características de las cuatro estaciones del año en León” en las XXXV Jornadas Científicas-19º Encuentro Hispano-Luso de Meteorología organizadas por

la Asociación Meteorológica Española de la cual formo parte. En este artículo realizado para el primer número de la revista IBERAE os mostraré una pequeña selección de los distintos tipos de nubes y meteoros que he ido fotografiando a lo largo de estos cinco años, pero también del propio lenguaje que tienen porque, aunque no lo creáis las nubes nos cuentan cosas acerca del tiempo que vamos a tener en los próximos días e incluso en las horas venideras.

Nubes y meteoros. Fenómeno óptico de la Luz Anticrepuscular con 3 segmentos de distintos colores (1º Sombra de la Tierra o segmento oscuro, 2º Cinturón de Venus o Arco Anticrepuscular, 3ºZona superior de la atmosfera iluminada.)

Nubes.
La Organización Mundial Meteorológica define una nube como “un hidrometeoro consistente en partículas diminutas de agua líquida o hielo, o de ambas, suspendidas en la atmósfera y que en general no tocan el suelo. También pueden incluir partículas de agua líquida o hielo de mayores dimensiones, así como partículas liquidas no acuosas o partículas sólidas, procedentes de gases industriales, humo o polvo”. Pero a parte de estas definiciones científicas que son necesarias para comprender que es lo que tenemos realmente flotando en la atmósfera, lo que me llamo realmente la atención era su belleza y las distintas formas que pueden adquirir. En la actualidad existen diez géneros de nubes agrupados en cuatro familias según la altura:

Nubes altas: las nubes de hielo.

Son las nubes que se encuentran a mayor altura, entre los 6 y los 14 km. de altura. Están formadas exclusivamente por cristales de hielo con diferentes formas (aguja, placa, estrella, pero todos con base hexagonal debido a la cristalización del agua). Tienen un color blanco que las caracteriza y un aspecto translúcido dejando pasar la luz solar. Son capaces de crear diversos fenómenos ópticos, como el halo y el parhelio, que dependerán de la posición del Sol, del tipo de cristales y de su orientación. Estos fenómenos ópticos son debidos a la refracción y reflexión de la luz en los cristalitos de hielo por los que están formadas estas nubes. Son las típicas que nos dejan “el cielo enmarañado o velado” como si un pintor las hubiera puesto sobre el cielo ayudándose de su pincel y su paleta. Agrupa 3 géneros:

  • Cirrus. Nubes en formas de fibras (alargadas o enrrevesándose unas con otras), de mechones o rizos de cabellos, de plumas e incluso llegando a adquirir aspecto de esqueletos o ganchos.

Cirrus fibratus. Cirrus que muestran la forma que les caracteriza en forma de fibras alargadas casi rectilíneas.

Cirrus fibratus de la variedad intortus. A diferencia de la fotografía de la izquierda estos Cirrus muestran sus fibras entremezcladas recordando a ovillos de lana.
Fotografías de Cirrus floccus virga. En algunas ocasiones de los Cirrus es común que se descuelguen cortinas de precipitación de cristales de hielo que no llegan a tocar el suelo. Esto es debido a que el aire que está por debajo de ellos está más caliente evaporando los cristales de hielo. Las virgas también suelen tumbarse hacia dirección dominante del viento. En la fotografía dsuperior la dirección del viento sería de derecha izquierda mientras que en la otra sería al revés, de izquierda a derecha.

Cirrus vertebratus. Cirrus dispuestos de tal manera que sugieren vértebras, costillas o el esqueleto de un pez (espina dorsal).
Cirrus spissatus. Cirrus en parches, suficientemente densos e incluso pueden llegar a velar el Sol.
Cirrocumulus stratiformis/floccus. Cirrocumulus en forma de granos o amontonamientos.
Cirrocumulus fluctus. Se trata de unas nubes en forma de ola. Es debido a la cizalladura del viento (distintas velocidades del viento a diferentes alturas, por lo que la velocidad en la cresta de la ola será mayor e ira siendo mejor según bajamos en altura).
En las dos fotografías: Cirrocumulus stratiformis homomutatus. Podemos observar cómo según pasa el avión deja la estela de condensación, la cual va ensanchándose y perdurando mucho tiempo sobre el cielo. Esto ocurre cuando a esa altura hay mucha humedad lo que se traduce en inestabilidad y en un empeoramiento del tiempo (lluvias como en un máximo de 3 días).
  • Cirrostratus. Nubes en forma de velo transparente (incluso no llegándose a notar su presencia) y blanquecino, de aspecto fibroso o liso que cubre totalmente el cielo y que produce generalmente halos (anillo luminoso alrededor del Sol).
En las dos fotografías: Cirrostratus fibratus. Como comentábamos anterior los Cirrostratus son las únicas nubes capaces de crear el fenómeno óptico del halo. Es debido a la refracción de la luz ya que estos están formados por columnas hexagonales de cristalitos de hielo. Se trata de un círculo o anillo coloreado y luminoso alrededor del Sol.
Fenómeno óptico del parhelio. Se trata de manchas intensas de luz blanca o coloreada. También se les llama “falsos soles” porque se disponen a la misma altura del Sol y a ambos lados.
Fenómeno óptico del arco circuncenital.

Nubes medias: la cara y la cruz.
Son las nubes que se encuentran entre los 3 y 6 km de altura. Tienen composición mixta que incluyen cristales de hielo y gotas de agua líquida. Vistas desde el suelo la base es un color gris tirando a pálido. La luz queda amortiguada por lo que los objetos no proyectan sombras cuando una capa de esta familia de nubes tapa el Sol. Esta familia de nubes ya deja precipitaciones. Agrupa 3 géneros:

  • Altocumulus. Nubes blancas o grises, o a la vez blancas y grises, que tienen sombras compuestas por losetas, masas redondeadas, rodillos, etc…y que pueden estar unidas o no. Este género nuboso es el que nos deja el típico “cielo empedrado o aborregado”.
Altocumulus stratiformis translucidus perlucidus. Típico cielo empedrado de Altocumulus. Estas nubes nos indican que en las próximas horas habrá un cambio de tiempo, de ahí la expresión típica: “cielo empedrado,
suelo mojado”.
Altocumulus floccus. Se trata de unos Altocumulus con forma de copos o palomitas de maíz. Es frecuente que se formen durante las mañanas de primavera y verano indicando que durante la tarde habrá tormentas.
Altocumulus lenticularis. Nubes en forma de lenteja, almendra o lente. En ocasiones recuerdan a lo que popularmente se conoce como OVNIS. Esta fotografía está hecha en Asturias. Allí se forman cuando soplan los vientos de componente sur ya que tienen que superar la Cordillera Cantábrica y modelan las nubes con estas formas.
Fenómeno óptico de la Corona Solar. Se trata una o más series de anillos coloreados, con radios relativamente pequeños, concéntricos al Sol. Es debido a la difracción de la luz sobre las gotitas de agua por las que está formada esta nube.
  • Altostratus. Lámina o capa de nubes de color gris-azulado que se extiende por el cielo a modo de sábana llegándolo a cubrir por completo. Estas nubes ya pueden dejarnos precipitaciones que serán muy débiles y de muy corta duración.
Altostratus translucidus. La mayor parte de ellos son lo suficientemente translucidos como para indicar la
posición del Sol (se puede observar perfectamente el disco solar).
Altostratus opacus praecipitatio. Este género nuboso ya puede dejarnos precipitaciones que serán de carácter muy débil y de mi corta duración, en este caso en forma de nieve.
Altostratus mamma. Podemos ver como de la base de este Altostratus cuelgan unas protuberancias que se asemejan a las mamas de los mamíferos de ahí que se les asigne ese rasgo suplementario de mamma.
Asperitas (Altostratus). Se trata de unas nubes que se asemejan a la superficie del mar vista desde abajo.
  • Nimbostratus. Se trata de la nube de lluvia por excelencia. De hecho “Nimbus” en latín significa nubes lluviosas. Es una capa de nubes gris, a menudo oscura, con un aspecto velado debido a que continuamente está precipitando ya sea en forma de lluvia o nieve. Ocupa por completo el Sol.
Nimbostratus preacipitatio. Los Nimbostratus nos dejan precipitaciones de carácter intenso-moderado y larga duración sobre una gran extensión de terreno
Nimbostratus pannus. En muchas ocasiones por debajo del Nimbostratus se pueden observar frecuentemente nubes pannus en forma de jirones o barbas.

Nubes bajas: estratos de nubes bajas.
Esta familia de nubes podemos encontrarla ya desde la superficie del suelo (0 metros) hasta los 3 km de altura. Están formadas exclusivamente por gotas de agua. El color de su base es siempre gris variable (de pálido a gris oscuro). Ocultan por completo el Sol y no permiten que los objetos proyecten sombras. Reducen la visibilidad si se forman cerca del suelo (nieblas). Ocasionalmente dejan lloviznas débiles. Agrupa dos géneros:

  • Stratocumulus. Banco, sabana o capa de nubes, grises o blanquecinas, o a la vez grises y blanquecinas, que tienen casi siempre partes oscuras; compuestas por losetas, masas redondeadas, rodillos, etc…
Estratos de nubes bajas (Stratocumulus) típicos del verano en las costas asturianas cuando soplan los vientos de componente norte que vienen con recorrido marítimo cargados de humedad.
  • Stratus. Capa de nubes generalmente gris, con una base relativamente uniforme, de la que pueden caer llovizna. Cuando el Sol es visible a través de la capa, su contorno se distingue claramente. También pueden presentarse en forma de jirones deshilachados.
Nieblas de irradiación (Stratus nebulosus opacus) típicas en León durante el invierno bajo la influencia de
potentes anticiclones
Nube cascada. Se produce cuando el aire húmedo es empujado por la ladera norte (Barlovento), enfriándose y produciéndose la condensación. Al descender por la ladera Sur (Sotavento), el aire se calienta.

Nubes de desarrollo vertical: algodones de azúcar y coliflores.
Su base se encuentra habitualmente por debajo de los 3 km. Parte de su estructura puede ocupar la franja altitudinal de las nubes medias o incluso de las altas llegando a los 14 km de altura. Están formadas tanto por gotas de agua como por cristales de hielo, los cuales presentan en su parte superior. Se forman por convección (fenómeno típico de primavera y verano). El Sol calienta durante el día la superficie de la Tierra de forma desigual y esta, eleva la temperatura de la capa del aire que está en contacto con dicha superficie, favoreciendo su ascenso por menor peso que el aire circundante. Estas nubes tienen unas formas que las caracteriza haciendo muy fácil su identificación. Los Cumulus toman formas de algodones de azúcar, coliflores y torres (torrecúmulos) mientras que los Cumulonimbus adquieren formas de yunque, setas u hongos.

  • Cumulus. Nubes aisladas, en general densas y con contornos bien definidos, que se desarrollan verticalmente en forma de protuberancias, cúpulas o torres, y cuyas partes superiores convexas se parecen frecuentemente a una coliflor. Las partes de estas nubes iluminadas por el Sol son, en su mayoría, de un blanco brillante; su base es relativamente oscura y casi horizontal.
Cumulus humilis/mediocris. Cuando veamos que los Cumulus a media tarde sean igual de largos que de
altos son indicadores de buen tiempo. En esta fotografía podemos ver como tienen un aspecto de algodones de azúcar.
Cumulus congestus. Por el contrario, muchas veces con el paso de las horas y del día estos se van desarrollando y tomando altura dando lugar a las nubes de tormenta. En esta fotografía podemos ver otras formas que adquieren los Cumulus cuando están más desarrollados: formas de coliflores y de torres.
  • Cumulonimbus. Nube maciza y densa, con un desarrollo vertical considerable, en forma de montaña o enormes torres. Parte, al menos, de su cima es normalmente lisa, fibrosa o estriada, y casi siempre aplastada; esta parte se extiende a menudo en forma de un yunque o de un vasto penacho.
Nubes cumuliformes debidas al intenso calor (convección) y características de la primavera y del verano en Asturias y León. En estas dos fotografías se pueden observar las formas características de yunque, seta u hongo. Otro detalle que se puede observar es como su cima de aplana. Esto nos indica un límite existente en la atmósfera: la tropopausa. A partir de los 14 km de altura la Tª empieza a aumentar lo que impide que el Cumulonimbus siga desarrollándose hacia arriba.
Cumulonimbus arcus preacipitatio. Con la palabra “arcus” designamos a una base del Cumulonimbus con forma de curva muy bien definida (arco o bóveda). Esta forma curva con frecuencia presenta una densa protuberancia en forma de largo rodillo denso y amenazante, al otro lado de la cual se encuentra la precipitación.
Cumulonimbus mamma.
Serie de 4 fotografías de una tormenta que afectó a la cuidad de Gijón la tarde del 30 de Abril. Se trataba de una tormenta que se adentró dirección mar-tierra.
  1. Meteoros.
    La Organización Mundial Meteorológica en su “Atlas Internacional de Nubes y Meteoros” los define como: “Un fenómeno observado en la atmósfera o sobre la superficie de la Tierra, que consiste:
    1) Una SUSPENSIÓN.
    2) Una PRECIPITACIÓN.
    3) Un DEPÓSITO de partículas líquidas, acuosas o no, o de partículas sólidas.
    4) Un fenómeno de la naturaleza de manifestación ÓPTICA o ELÉCTRICA.”
    Se clasifican en:
    a) HIDROMETEOROS (PRECIPITACIÓN, ESCARCHA, NUBES, NIEBLA/NEBLINA).
    b) LITOMETEOROS (CALIMA, OTRAS PARTÍCULAS EN SUSPENSIÓN).
    c) FOTOMETEOROS (HALOS, PARHELIOS, ARCOIRIS…).
    d) ELECTROMETEOROS.
    A lo largo de estos cinco años he podido fotografiar algunos muy curiosos que muestro a continuación:
Cencellada (hidrometeoro) que consiste en agujas o escamas de hielo y se tiene que dar con niebla engelante (Tª por debajo de 0^° C).
Calima (litometeoro) que consiste en partículas secas en suspensión proveniente del Sáhara dejando en el cielo.
Arcoíris primario y secundario (en el que se invierte la secuencia de colores debido a que hay dos refracciones y dos reflexiones. También se puede observar una zona oscura entre ellos la cual se conoce como “banda oscura de Alejandro” o “Banda de Alejandro”. Esto es debido a que por debajo del ángulo del arcoíris no se desvía ningún rayo, de ahí que esa región permanezca oscura
  1. Bibliografía.
  • Organización Meteorológica Mundial: Atlas Internacional de Nubes, Volumen I y II.
  • Marcel Costa, Jordi Mazon (2009): Conocer Las Nubes. Lectio Ediciones.
  • Martin Vide, Javier; Grimalt Gelabert, Miquel y Francesc, Mauri (1996): Guía de la atmósfera. Previsión del tiempo a partir de la observación de las nubes. Edicions El Medol.
  • Instituto Nacional de Meteorología y Ministerio de Medio Ambiente (2004): Las nubes, las maravillosas nubes.
  • Quirantes Calvo, José A.; Gallego Poveda, José A. (2011): Atlas de Nubes y Meteoros. La Editorial de Ureña, Castilla Tradicional, S.L.; Cantabria Tradicional, S.L.
  • Häckel, Hans (2004): Guía de identificación de nubes. EdicionesOmega.
  • Costa, Marcel; Mazon, Jordi (2006): Nubes y fenómenos meteorológicos. Clasificación, identificación. Ediciones Geoestel.
  • Schaefer, Vicent J.; Day, John A (1983): Guía de campo de la atmósfera. Ediciones Omega.
  • Watts, Alan (2008): Predicción instantánea del tiempo. Ediciones Tutor, S.A.
  • González Fernández, Roberto (2017): Clasificación, cifrado y descripción NUBES Y OTROS METEOROS vistos desde el Observatorio Meteorológico de Oviedo y su entorno. Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Agencia Estatal de Meteorología.

Javier Martinez Orueta
Técnico en Medio Ambiente. Intérprete y Educador Ambiental. Miembro de la Asociación Meteorológica Española (AME) y de la Asociación de Comunicadores de Meteorología (ACOMET). Experto responsable de la sección “Fenómenos Atmosféricos” en BIODIVERSIDAD VIRTUAL ( https://www.biodiversidadvirtual.org/ ) .
Miembro del jurado de los concursos de fotografía de que organiza en cada estación del año la AME y una de las dos personas encargadas de administrar la página web de fotografías ( http://fotometeo. ameweb.org/index.php ). Mi labor investigadora desde hace 5 años (2013) es observar el cielo y las nubes, estudiar sus formas y sus cambios;
y como la observación de ellas puede tener aplicación para un pronóstico de tiempo a corto plazo. Participé en 2018 en las XXXV Jornadas Científicas de la AME-19º Encuentro Hispano-Luso pudiendo exponer una conferencia (“NUBES CARACTERÍSTICAS DE LAS CUATRO ESTACIONES DEL AÑO EN LEÓN”) y un
poster (“NUBES Y METEOROS ASTUR-LEONESES”). Experiencia dando charlas, conferencias y talleres sobre mi trabajo titulado “El lenguaje de las nubes” en distintas Universidades de España (Universidad Complutense de Madrid, Autónoma de Madrid, Ourense, Salamanca…), en Jornadas Científicas, en Centros de Interpretación de la Naturaleza y otros espacios (Clubes de Prensa, Casas de Cultura, Institutos, Museos Marítimos…). Si quieres ampliar algunas de las explicaciones del articulo no dejes de visitar nuestro canal de YouTube donde Javier a dejado varios vídeos explicativos.

Canal Iberae “Listas de reprodución Iberae nº1 Javier Martínez”

Todas las fotografías incluidas en el articulo están realizadas por Javier Martínez.

Un Observatorio Ciudadano de la Biodiversidad

El pasado mes de noviembre, Sant Martí d’Albars, un pequeño pueblo de 110 habitantes del centro de Catalunya celebró su Fiesta Mayor… Sant Martí no tiene ninguna tienda. No tiene bar. Apenas llega una estrecha carretera, y solo hay un par de empresas (una planta de compostaje y otra de biomasa y granos). Los únicos edificios relevantes son su ayuntamiento y su iglesia. Y las 83 casas de sus habitantes. Y en plena Fiesta Mayor de 2018, destaca un evento, la noche del viernes. No es un concierto, ni un espectáculo. Es una charla. Sobre la biodiversidad del pueblo. Y la sala se llena. Sant Martí d’Albars no tendrá quizás ni un solo bar, pero tiene el primer Observatorio Ciudadano de la Biodiversidad de Catalunya.


Sant Martí d’Albars Fotografía Jordi Clavell

Durante dos horas se expone, con abundantes imágenes, la variedad de seres vivos que a diario conviven con la propia gente del pueblo. Al terminar, un pica-pica con coca (del pueblo de al lado, aquí no hay panadería) y bebidas para seguir tratando, de pie, sobre lo que se ha hablado. Durante casi dos horas más estamos charlando de
que antes había nutrias, de que el lobo está otra vez a punto de regresar, de que este verano hemos vuelto a escucha al mochuelo tras unos cuantos años sin él, de que los ciervos son más habituales de lo que yo creía… Y al día siguiente, una vecina me trae su móvil para enseñarme una foto que hizo de una cigüeña desde su ventana, otra me trae una caja con 20 Harmonia axyridis y me dice “son como la que nos explicaste ayer”. Una familia me pide que les repita mi correo para ir mandándome cosas, y otro vecino me explica que tiene Cydalima perspectalis al lado de casa. Y es que hay interés, pero no es solamente en Sant Martí. También en los pueblos vecinos. Por eso, el OCB de Sant Martí d’Albars añadió a su nombre “i el Lluçanès”, incluyendo la comarca natural. Y el interés va creciendo. En los últimos meses el OCB fue presentado al Consorci del
Lluçanès (que más adelante será el Consell Comarcal), a particulares que tienen fincas ecológicas, a entidades conservacionistas de la comarca…

Y así se hace crecer el Observatorio.
Tal como se expuso en la charla, y como puede leerse en
el blog del OCB, éste está formado por cuatro “patas”:

En una zona completamente rural, con muchas de las casas aisladas, y lejos de grandes núcleos de población, el interés por la naturaleza que nos rodea es muy distinto al que muchas veces muestran los habitantes de las ciudades. Aquí hay agricultores, cazadores, granjeros, … Y la preocupación por la naturaleza es, por decirlo de algún modo, fruto de la realidad cotidiana. El zorro que se come las gallinas, el carbonero que ha anidado en la casa, la avispa que podría picar, la recolección de hongos y hierbas, … Pero cuando en la charla se habló de agallas, o se pusieron en valor las abundantes orquídeas, o cuando se mostraron imágenes de seres microscópicos, el pueblo entero vibró por sus casi 3000 especies catalogadas de seres vivos. Y yo mismo sentí la emoción por ser un agente dinamizador de todo ello…

Acleris cristana. Fotografía Jordi Clavell.

El OCB de Sant Martí D`Albars i El Lluçanès
en números.
2862 especies catalogadas (5.12.2018)
1761 Invertebrados
209 Vertebrados
68 Algas y seres microscópicos
414 Plantas y musgos
390 Hongos y líquenes
32000 fotos en Biodiversidad Virtual
Superficie del Lluçanès: 368 km2 (Sant Martí d’Albars tiene 14,7)

Jordi Clavell
Biólogo y naturalista en general, con interés preferente en aves, tefrítidos y microlepidópteros. Miembro de Fotografía y Biodiversidad desde su fundación, y colaborador de Biodiversidad Virtual. Miembro del Institut Català d’Ornitologia y de la Sociedad Española de Ornitología. Coordinador del Grupo de Aves Exóticas. Miembro de la Comissió dels Noms dels Ocells en Català.

Los ciudadanos, la ciencia y las mariposas.

Por Diego Gil Tapetado y José Manuel Sesma Moranas.

Las mariposas diurnas (también llamadas Rhopalocera o ropalóceros) siempre han sido los insectos más valorados por las sociedades humanas. Su metamorfosis, de oruga a mariposa, se relaciona con la transformación hacia lo positivo, del camino hacia una meta por medio del esfuerzo; mientras que su belleza, tanto de formas como
cromática, proporciona una sensación de sensibilidad y alegría.

Quizás por estos motivos, muchas civilizaciones de la antigüedad las han relacionado con concepto del alma. Desde la antigua Grecia se relacionaba a estos insectos con la
psyché, el hálito vital, emanando una mariposa desde la boca del difunto, como un psicopompo que transporta su alma al cielo o al infierno, hasta las culturas precolombinas, que las relacionaban con espíritus de guerreros fallecidos que retornaban a la tierra (se pueden encontrar muchas más referencias sobre este tema en De los Jeroglíficos a los Tebeos: Los Artrópodos en la Cultura de Antonio Melic, 2003 en el número 32 del Boletín de la S.E.A.).

Por todo esto, las mariposas diurnas siempre nos han llamado la atención, ya que, por su vistosidad, facilidad identificación en la mayoría de los casos, conexión positiva
con las culturas, junto con el coleccionismo y captura de ejemplares (hasta tal punto que se emplea más comúnmente el término de cazamariposas que de red entomológica), los ropalóceros siempre han sido el modelo de
estudio generalizado y por excelencia dentro del mundo de la Entomología.

En España, llevamos estudiando los ropalóceros desde hace varios siglos. En el siglo XIX eran comunes las publicaciones científicas que incluían datos sobre la fauna lepidopterológica, junto con la formación y conservación de las grandes colecciones de estos insectos en museos de todo el mundo, haciéndose mucho más abundantes hacia el siglo XX. Estas colecciones científicas han sido el punto indispensable de partida de la lepidopterología y la base de su conocimiento taxonómico y descriptivo, proporcionandonos el escenario actual de la fauna de mariposas ibéricas.

Pero ha sido en el siglo XXI (en menos de 20 años), con la llegada de la tecnología de imagen como las cámaras digitales, los móviles con cámara incorporada junto con
la de telecomunicaciones como internet, todas al alcance de la ciudadanía, cuando los registros sobre mariposas se han multiplicado. Con esta revolución tecnológica, ya no hace falta sustraer el ejemplar del medio como única prueba fiable de su registro, una fotografía ya puede ser testigo de ello. Este hecho, unido a una sociedad más sensible
e interesada por el medio natural ha hecho posible el gran boom de información biológica, muy útil y relevante en estudios de biogeografía y conservación (Figura 1).

Figura 1: Fotografía de la mariposa Euchloe bazae ssp. iberae,
un endemismo ibérico que vive exclusivamente en algunos lugares
semidesérticos de Los Monegros (Huesca, España).
Autor: José Manuel Sesma.

Para tener un punto de partida de los datos históricos de mariposas el mejor referente actual es la monografía del Atlas de las Mariposas Diurnas de la Península Ibérica e Islas Baleares realizado por Enrique García-Barros junto otros autores y publicado en 2004 en el Boletín de la SEA. Como dicen estos autores en el resumen, el Atlas tiene ante todo un carácter recopilatorio, y ha sido posible gracias a la base de datos corológicos (más de 290,000 registros) reunidos por los autores durante los últimos años, con los cuales generan mapas con la distribución conocida de cada una de las especies.

Sin embargo, distan ya 15 años desde la publicación de esta obra de referencia con la actualidad, tiempo tras el cual, la llamada ciencia ciudadana ha entrado de lleno en
el panorama entomológico, sumando numerosos nuevos registros y citas muy interesantes (como por ejemplo Lopinga achine para Cataluña registrado por Paul Muller y publicado en el número 7 de BVnPC). Para tener una idea de los datos de mariposas actuales vamos a visitar algunas de las principales plataformas de ciencia ciudadana:
Ornitho (https://www.ornitho.cat/) es una plataforma que recoge observaciones en el campo de naturalistas en Cataluña. Empezó como una plataforma de observación
solamente de aves, pero en la actualidad se recogen registros de multitud de grupos faunísticos. A día de hoy esta plataforma recoge unas 24,000 citas, de las cuales 1,500
van acompañadas de fotografía. Las fotografías son una gran herramienta para corroborar que el registro tiene el nombre correcto de la especie, siendo en muchos casos el sustituto del ejemplar cuando la identificación de visu es sencilla (como ocurre con la mayoría de las mariposas diurnas).
Inaturalist (https://www.inaturalist.org/) y observado.es (https://spain.observation.org/index_map.php) son plataformas de ciencia ciudadana que recogen observaciones mediante imagen fotográfica a escala mundial. En España, Inaturalist tiene muy poca actividad en cuanto a mariposas, ya que tienen recogidas unas 2,800 citas; mientras que observado.es ronda alrededor de los 24,000 registros de ropalóceros. Una plataforma similar a Inaturalist es Natusfera (https://natusfera.gbif.es/), dereciente creación y desarrollada por CREAF (Centro de
Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales), quecuenta hasta la fecha con aproximadamente 10,000 registros hasta la fecha.

Butterfly Monitoring Scheme (BMS) es un proyecto europeo de observación de las poblaciones de mariposas diurnas mediante transectos a través del tiempo, que nos permite detectar cambios en sus densidades y fenologías, permitiéndonos utilizar a estos insectos como grupo bioindicador. En Cataluña lleva funcionando desde hace 25 años, con más de 100 itinerarios activos durante la pasada campaña (2018). El Catalan Butterfly Monitoring Scheme (CBMS) o Pla de Seguiment de Ropalòcers de Catalunya, está coordinado por el Museu de Ciències Naturals de Granollers y cuenta con una página web (http://www.catalanbms.org/ca/resultats/) con resultados online
accesibles sobre las diferentes especies de mariposas.Estos itinerarios generan muchísimas citas (2,381,477 registros), pues se realizan muestreos con una periodicidad semanal. Sin embargo, este proyecto no está pensado para representar la distribución ibérica de las especies, ya que los contajes se realizan siempre en los mismos lugares al tener un objetivo de seguimiento o monitoreo. Pese a esto, estos datos sí que nos permiten analizar tanto las preferencias de hábitats de las diferentes especies como la variabilidad de fenología, abundancia y riqueza de este grupo bioindicador a lo largo de los años (concretamente en Cataluña desde el año 1994).

Existen paralelamente al CBMS otros proyectos en diferentes regiones de España dentro del BMS International Sin embargo, muchos de estos datos no tienen actualmente una visibilidad ni una forma de consulta libre como los de CBMS en la web.

Biodiversidad Virtual (https://www.biodiversidadvirtual.org/) es una base de datos de fotografías georeferenciadas recopilada por ciudadanos operativa desde 2008. Cada una de las imágenes está acompañada de la fecha y del lugar donde se realizó la fotografía, lo que le da un alto valor a la cita, ya que se puede fácilmente corroborar que la identificación de la especie es correcta o no. Además, esta plataforma ciudadana consta de un equipo de especialistas, tanto de formación académica como autodidacta, en diferentes grupos de fauna y flora, que identifican las diferentes especies. En cuanto a registros de mariposas diurnas en la Península Ibérica e Islas Baleares, esta plataforma alberga unas 120,000 imágenes identificadas
por especialistas y unas 7,000 aún pendientes de identificar. Respecto al volumen de datos que acumula, esta plataforma suma en su portal de invertebrados una media de 200 fotografías al día. A modo de ejemplo, en la fecha invernal del 27 de diciembre a las 17:57, mientras escribimos estas líneas, se han subido 113 nuevas fotografías a Biodiversidad Virtual.

Muchos de estos datos de plataformas de ciencia ciudadana, junto con los de diferentes colecciones de museos, universidades y otras instituciones, se pueden encontraren GBIF (Global Biodiversity Information Facility, https://www.gbif.org) que cuenta ahora mismo con 96,447 registros georreferenciados de mariposas recopilados en toda la Península Ibérica e Islas Baleares desde 2001 (fecha
de la creación del nodo español de GBIF, https://www.gbif.es). GBIF está considerada actualmente por la mayoría de la ciencia académica como la plataforma de
referencia de datos de distribución biológica.

Teniendo en cuenta este escenario en su conjunto, podemosdecir que las diferentes plataformas de ciencia ciudadana han recogido en la última década unas 160,000
citas de mariposas diurnas (al margen de las citas de los transectos de los BMS) (Figura 2), cifra que aumentaría enormemente si se pudieran cuantificar y controlar las
subidas a redes sociales como Facebook o Twitter. Si las comparamos con las citas históricas de mariposas, aproximadamente 300,000, vemos que en una década los registros provenientes de ciencia ciudadana las podría superar. Esto indica la gran relevancia que los ciudadanos poseen, y además independientemente de su formación, ya que al disponer en el presente de los medios adecuados que vehiculiza el dato, cualquiera puede ser capaz de generar información que pueda nutrir el conocimiento científico.


Figura 2: Mapa de registros de mariposas a escala 10x10km en la Península Ibérica compuesto por fuentes de ciencia ciudadana. El mapa lo componen los registros de mariposas de Biodiversidad Virtual (130,000 registros). Estos datos estarán disponibles y descargables a través de GBIF (Global Biodiversity Information Facility https://www.gbif.org/)


Como conclusión final, los datos de ciencia ciudadana son una relativa novedad dentro de la lepidopterología, y que, si se tuvieran en cuenta, podrían aumentar más del 50% los registros actuales de las mariposas diurnas en la Península Ibérica e Islas Baleares, contribuyendo en esta medida al conocimiento de la distribución y conservación de este grupo de insectos.

Diego Gil Tapetado y Jose Manuel Sesma Moranas. Son dos biólogos especializados en entomología, así como dos ciudadanos ilusionados con el conocimiento y la conservación de las mariposas diurnas.

Quienes formamos Iberae

En este 2019 se inicia una nueva aventura , el proyecto Iberae (www.iberae.org). Ya que este es nuestro primer número nos parecía oportuno contaros un poco sobre nosotros para que nos podáis conocer.

Antonio Ordóñez Valverde es Licenciado en Ciencias Políticas y estudiante de Grado de Ciencias Ambientales.

Desde la década de los 90 ha desarrollado diversos proyectos de divulgación científica y naturalística, de ellos es especialmente destacable la revista electrónica Insectarium Virtual primera publicación on line de entomología en castellano (www.insectariumvirtual.org), la plataforma de ciencia ciudadana Biodiversidad Virtual (www.biodiversidadvirtual.org) decana de las plataformas de recopilación de datos de biodiversidad a través de fotografías digitales georreferenciadas de la que es cofundador y desde el año 2010, es Vicepresidente de la Asociación Fotografía y Biodiversidad (www.fotografiaybiodiversidad.org) de la que es miembro fundador , la cual, entre otros objetivos, tiene el de socializar la ciencia de la biodiversidad entre la población.
Dentro de esta asociación ha ideado diversos proyectos como son: Observatorios Ciudadanos de la Biodiversidad, Puntos de Biodiversidad Puntos Bv, El proyecto
Taxofoto, el Atlas Visual de los invertebrados ibéricos, la revista BVnews… etc.

Su blog personal se llama Enlafloresta (www.enlafloresta.org).

Actualmente administra y ha fundado varias comunidades y grupos en las redes sociales (Facebook, Twiter, Instagram…) que siguen varios miles de personas. De entre ellos cabe destacar entre otros: “Recursos informativos para el naturalista” , “Para qué sirven los nombres científicos y de dónde provienen” y Nubes , así hasta medio centenar de grupos de divulgación y difusión de distintos temas de divulgación científica.

Ha participado en innumerables congresos, mesas redondas y certámentes de naturaleza y divulgación, y entre otros ha creado el primer Congreso de imagen
aplicada al conocimiento de los invertebrados en Logroño (Invertrimagen 2008) y en el año 2016 creó la feria de divulgación científica infantil Miraexplora , que se viene
celebrando desde entonces anualmente en la localidad madrileña de Miraflores de la Sierra.

José Pascual González es Técnico Administrativo y Educador Ambiental, actualmente se encuentra estudiando un doble curso de Ecoturismo y Guía de Naturaleza.

Desde niño su gran pasión siempre fue la naturaleza de la que trataba de disfrutar siempre que podía. Unos años más tarde llegó a la fotografía y encontró la manera
perfecta para poder seguir disfrutando de ambas.

Desde el año 2011 es miembro de la Asociación Fotografía y Biodiversidad siendo en la actualidad junto con Antonio Ordóñez miembro de su junta directiva y participe
activo en muchos de sus proyectos. Actualmente es el coordinador de Testing y se encarga de la gestión de Videotaxo, igualmente se encarga desde su creación de la
Revista BV Meeting Point y de la elaboración del Boletín de FyB.

Ha sido miembro de la junta directiva de la Asociación Apicultura y Biodiversidad con la que actualmente sigue colaborando, principalmente en temas de educación y
conservación.

Forma parte de diferentes Asociaciones fotográficas “Fotografos de Polvoranca” “Agrupación Fotografica de Getafe”. Ha participado con algunas de sus fotografías
en diferentes exposiciones sobre distintas temáticas.

Crisol


Por
Antonio Ordóñez

Afortunados.
Queridos lectores, los habitantes de la península ibérica somos unos privilegiados, aunque muchas veces no nos paramos a reflexionar profundamente de las maravillas
que nos rodean.

En este primer número hemos querido reivindicar a las nubes, a mirar al cielo, a la ilusión de observar y por ello presentamos un trabajo de Javier y su incesante observación de la nubes ibéricas, su entusiasmo, su afición, su dedicación y su pasión nos parecen inspiradoras y por ello son nuestra primera portada.

Y debajo de las nubes está una península ibérica que alberga un patrimonio espectacular, es tanto lo que cuidar, estudiar y admirar que es difícil de abarcar. Pretendemos con este proyecto disfrutar de la mano de personas que estudian algún aspecto de la península ibérica: fauna, flora, paisaje , historia, arqueología, antropología
,geología etc. de sus conocimientos y reflexiones como una introducción a esos temas y para tener puertas de entrada a esas inmensas estancias de conocimiento que son todas esas disciplinas. Por ello Iberae no pretende ser solo una revista que expone datos y los difunde, sino también pretende hacer pensar sobre todo ello
de lo que trata.

Nos ayudaremos además de la revista, por un canal multimedia que es el Canal Iberae de YouTube y de congresos o reuniones donde de viva voz conocer a los colaboradores.

En este primer e ilusionante número nos hemos sumergidos en nuestro patrimonio histórico y artístico visigótico de la mano de Rubén, es tanto lo que descubrir y conservar que se convierte en pieza clave el poder ser ayudados de auténticos expertos para interpretar tanta información y en ello están Rubén y jóvenes arqueólogos, un proyecto educativo que ha de ser apoyado y disfrutado con intensidad porque de iniciativas como estas podremos recuperar la conexión de la sociedad con
la historia.

De patrimonio en este caso herpetológico, nos habla Octavio y pone en relieve la gran riqueza ibérica de este grupo animal. Nos ayuda a ser conscientes de la riqueza y diversidad de este grupo animal y de lo importante que es a nivel mundial, es muy importante tomar consciencia de ello para poder conservarlo.

La biodiversidad ibérica es de las más ricas de Europa y es estratégico implicar a la sociedad civil a través de fenómenos como la ciencia ciudadana para conocerla mejor y conservarla, de ello dan cumplida información Diego y Jose Manuel en torno a las mariposas diurnas un grupo que tiene la bendición de contar con miles de aficionados
en la península que con sus observaciones de campo, están ayudando a componer el mapa biogeográfico de nuestros lepidópteros.

En esa línea de participación social en la ciencia a través de sus observaciones se desarrolla el trabajo que nos presenta Jordi sobre el observatorio ciudadano de biodiversidad de un pequeño pueblo catalán ,con ello volvemos a ver el potencial de la ciencia ciudadana en los estudios de biodiversidad y como herramienta de conocimiento y de concienciación.

De ciencia ciudadana, de la divulgación en internet y de la pasión que despiertan la hormigas nos habla Jose Alberto en su artículo otra vez abriendo una estancia de conocimiento llena de posibilidades tanto didácticas como conservacionistas. La mirmecología de alguna manera es a día de hoy una disciplina moderna y atractiva de la entomología en cuanto a captar la atención de ciudadanos .Ese entusiasmo y esos avances se recogen en este artículo lleno de empuje , ganas e ilusión de José Alberto.

Toda esa naturaleza y patrimonio se encuentra muchas veces en zonas rurales y de su grave despoblamiento y del análisis de esta situación nos habla Luis que forma parte
de un proyecto llamado recartografías que esperamos os sea de mucho interés.

Solo me queda esperar que este número de Iberae y los que vendrán, nos haga reflexionar sobre lo afortunados que somos de habitar en un territorio que aún alberga
un patrimonio cultural, histórico, artístico y natural, que maravilla en el mundo entero y que es derecho de todos disfrutarlo y nuestro deber cuidarlo para las generaciones
venideras.

El equipo de Iberae quiere agradecer a Javier, Octavio, Luis, Pequeños Arqueólogos, José Manuel, Jordi y Diego su tiempo y su implicación para poder haber hecho realidad
este primer número que estáis leyendo.


En eso el equipo nos sentimos muy afortunados y agradecidos también. Esperamos que Iberae os guste y que la leáis porque esa es nuestra recompensa a tanta ilusión y
trabajo.